Si eres de los que creció viendo historias con finales felices, ojo: podrías haber desarrollado el llamado “sesgo de llegada”, un concepto que hoy analizan psicólogos. Este fenómeno surge cuando creemos que todo esfuerzo debe terminar en éxito, influenciados por películas, series y cuentos donde “todo sale bien”.
Durante los años 80 y 90, el contenido estaba lleno de mensajes optimistas: el héroe gana, el amor triunfa y los problemas siempre se resuelven. Esto pudo moldear una forma de pensar donde se espera un final perfecto en la vida real.
El detalle es que la realidad no siempre sigue ese guion, lo que puede generar frustración o expectativas poco realistas.
Aun así, también dejó algo positivo: una mentalidad resiliente y esperanzadora