El término daddy issues engloba desde la ausencia del padre hasta relaciones frías, controladoras o inestables. Muchas jóvenes están repitiendo patrones emocionales que iniciaron en la infancia: miedo a estar solas, atracción por personas mayores o relaciones poco saludables.
Una figura paterna ausente o emocionalmente desconectada en la infancia, donde aprendemos a amar y donde empezamos a sobrevivir cuando no nos aman como necesitamos.
Estudios señalan que cuando hay una buena relación padre-hija, se retrasa el inicio de relaciones sexuales, se refuerza la autoestima y hay menor riesgo de depresión o consumo de sustancias. Pero cuando esto no ocurre, pueden aparecer señales de apego inseguro: celos, dependencia emocional o dificultad para confiar.
No se trata de culpar, si no de entender
Porque la forma en que fuimos cuidados define, muchas veces, cómo nos cuidamos a nosotras mismas… y a quienes dejamos entrar en nuestras vidas.
La buena noticia: este ciclo se puede romper. Con conciencia, apoyo emocional y nuevas formas de vincularnos. Hablar de esto también es cuidar la salud mental.
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