La cicatriz que la mayoría de los mexicanos y latinoamericanos tienen en el brazo derecho es de la vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin), la cual protege contra formas graves de tuberculosis, especialmente en la infancia.
En México, esta vacuna forma parte fundamental del esquema de inmunización y se registra en la Cartilla Nacional de Salud desde el nacimiento.
¿Por qué la vacuna BCG deja cicatriz?
A diferencia de otras vacunas que se aplican de manera intramuscular, la BCG se administra de forma intradérmica, es decir, justo debajo de la primera capa de la piel.
Este método provoca una pequeña reacción inflamatoria localizada que, después de algunas semanas, forma una costra y finalmente deja la característica cicatriz circular.
¿Cuándo se aplica la BCG?
La vacuna se coloca idealmente al nacer o durante los primeros días de vida. Su objetivo es prevenir formas graves de tuberculosis, como la meningitis tuberculosa en menores. Por eso, prácticamente toda persona nacida en México tiene esa marca en el brazo derecho.
¿Y si no tengo cicatriz?
No desarrollar cicatriz no significa necesariamente que no hayas sido vacunado. En algunos casos, la marca puede ser mínima o desaparecer con el tiempo. Además, en países como Estados Unidos o algunas naciones de Europa, la BCG no se aplica de manera masiva porque la tuberculosis no tiene la misma incidencia que en América Latina.
¿La vacuna BCG sirve para el sarampión?
No. La vacuna BCG no protege contra el sarampión. Este virus se previene con la vacuna SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis), también conocida como triple viral. Esta se aplica generalmente al año de edad y requiere un refuerzo posterior según el esquema nacional de vacunación.
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