En la época victoriana era tan común como jugar cartas: las familias la usaban para buscar respuestas y hasta para coquetear en reuniones.
Con los años, el tablero “parlante” se volvió un símbolo del misterio sobrenatural. Todo cambió tras El exorcista (1973), cuando el cine lo convirtió en el portal por excelencia hacia lo desconocido. Desde entonces, su reputación pasó de curiosa a aterradora.
La ciencia explica que su movimiento es producto del efecto ideomotor —micro movimientos inconscientes de los jugadores—, pero eso no evita que muchos todavía le tengan respeto… o miedo.
¿Ataque zombi en el metro? La verdad detrás del video viral