Cuando los estornudos, el escurrimiento nasal y la comezón en la nariz aparecen, muchas personas asumen de inmediato que se trata de una gripa. Sin embargo, no siempre es así. Existen síntomas muy parecidos entre el resfriado común y la rinitis alérgica, lo que puede llevar a confusiones y a tratamientos incorrectos.
Saber identificar qué está causando el malestar no solo ayuda a aliviarlo más rápido, sino también a evitar el uso innecesario de medicamentos. Aunque ambas condiciones afectan las vías respiratorias, su origen y evolución son distintos, y reconocerlos a tiempo marca la diferencia.
¿Cuál es la diferencia entre alergia y gripe?
La rinitis alérgica aparece cuando el cuerpo reacciona ante sustancias como el polvo, el polen, los ácaros o los cambios de clima. Sus síntomas más comunes incluyen estornudos constantes, escurrimiento nasal transparente, picazón en la nariz y ojos llorosos. A diferencia de la gripa, no suele haber fiebre ni dolor corporal.
En cambio, el resfriado común es causado por un virus y generalmente se acompaña de malestar general, cansancio, dolor de garganta, cuerpo cortado y, en algunos casos, fiebre leve. Además, el moco suele ser más espeso y cambia de color con los días, lo que indica una infección que requiere un tratamiento diferente.
Mientras la gripa dura un periodo definido, la alergia puede mantenerse mientras exista el desencadenante. Identificar estas diferencias permite tratar cada caso de forma adecuada y evitar complicaciones innecesarias por el mal uso de medicamentos.
Alimentos ultraprocesados: ¿tan dañinos como el tabaco?
