Aunque el clima en el estado de Morelos se ha intensificado durante la segunda ola de calor, elevando la sensación térmica en las calles, muchos morelenses han optado por mantener ventiladores y aire acondicionado encendidos durante la noche.
Sin embargo, dormir con el ventilador encendido puede provocar efectos negativos a largo plazo. Entre ellos, la resequedad de las mucosas y la constante circulación de partículas en el aire, lo que puede derivar en congestión y sinusitis. Además, la falta de humedad en las vías respiratorias puede debilitar las defensas naturales del organismo, facilitando la entrada de gérmenes y bacterias que ocasionan padecimientos como bronquitis o faringitis.
Para reducir estos riesgos, se recomienda limpiar las aspas con frecuencia, activar el modo giratorio para evitar que el aire impacte directamente al cuerpo y colocar el ventilador a una distancia mínima de un metro.