El desierto de Atacama, en Chile, considerado el más seco del planeta, vivió un fenómeno extraordinario: intensas lluvias inundaron sus caminos y transformaron el paisaje.
En esta región, la lluvia puede tardar décadas en aparecer. Sin embargo, un reciente temporal convirtió tramos de la autopista en zonas anegadas, sorprendiendo a automovilistas y habitantes.
Los videos difundidos muestran vehículos enfrentando el agua acumulada en plena carretera, un contraste impactante con la aridez característica del Atacama.
Este episodio recuerda la fragilidad de los ecosistemas y cómo el cambio climático puede alterar incluso los lugares más extremos del planeta. La lluvia, aunque escasa, también trae vida: en ocasiones, el desierto florece con colores intensos tras estos eventos.