Elegir un buen protector solar no es un lujo, es una decisión inteligente. Si vas a comprar uno, hay tres reglas básicas que no se negocian: debe ser de amplio espectro, tener un FPS mínimo de 30 y, si planeas actividades al aire libre o natación, ser resistente al agua.
La protección de amplio espectro significa que te cubre contra los dos tipos de radiación ultravioleta: los rayos UVA, responsables del envejecimiento prematuro, manchas y daño profundo en la piel; y los UVB, que provocan quemaduras solares y enrojecimiento. No basta con protegerte solo de uno.
La American Academy of Dermatology recomienda usar al menos FPS 30, ya que bloquea aproximadamente el 97% de los rayos UVB. Si eliges FPS 50, estarás bloqueando cerca del 98%, una diferencia pequeña pero útil si estarás expuesto por periodos prolongados.
Además, en algunas marcas —especialmente asiáticas— encontrarás el sistema PA. Un PA+++ o PA++++ indica una protección muy alta contra los rayos UVA, lo que suma un nivel extra de defensa.