Guardar los huevos correctamente puede marcar la diferencia entre una cocina segura y una visita innecesaria al doctor. Todo gira alrededor de la Salmonella spp., una bacteria que puede estar presente en las gallinas y llegar hasta el interior del huevo, causando infecciones intestinales e incluso problemas más serios.
La clave está en la cutícula del cascarón, una barrera natural que protege al huevo… hasta que lo lavas. Por eso, en países como Estados Unidos, donde los huevos se lavan antes de venderse, deben refrigerarse sí o sí. En cambio, en Latinoamérica, donde no se lavan, pueden permanecer algunos días fuera del refrigerador sin problema.
Eso sí, ojo con estas reglas de oro:
- Si ya estaban en el refri, no los saques.
- Si los compraste fuera, refrigéralos o consúmelos pronto.
- No los laves antes de guardarlos.
Evita la puerta del refri: ahí la temperatura cambia demasiado.