Un total de 158 tortugas jóvenes fueron reintroducidas en la isla como parte de un ambicioso proyecto de conservación. Estos ejemplares conservan hasta el 80% de la composición genética de la especie original que se creía perdida
Las tortugas gigantes son clave para el equilibrio del ecosistema: dispersan semillas, moldean el paisaje y ayudan a mantener la biodiversidad. Su regreso significa una oportunidad para restaurar la vida natural de Floreana.
Este proyecto marca un avance histórico en la preservación de la biodiversidad de Ecuador y en la recuperación de un linaje que parecía extinguido. Un recordatorio de que la conservación puede traer de vuelta especies que parecían perdidas para siempre.
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