Un virus sin cura y con tratamientos que pueden vaciar cualquier cartera. Así de crudo.
El distemper o parvovirus felino es una enfermedad viral altamente contagiosa y potencialmente mortal que se propaga por contacto directo con gatos infectados, sus heces o secreciones. También puede transmitirse a través de objetos contaminados como comederos, juguetes e incluso la ropa o calzado de los dueños.
Especialistas advierten que se trata de un parvovirus extremadamente resistente, capaz de sobrevivir largos periodos en el ambiente, lo que lo convierte en una amenaza constante para gatos que no cuentan con protección adecuada.
Los síntomas más comunes incluyen vómitos y diarrea —frecuentemente con sangre—, fiebre, letargo extremo y deshidratación. A esto se suma una rápida pérdida de peso, secreción nasal y, en casos graves, anemia o complicaciones neurológicas derivadas de la disminución de glóbulos blancos.