¿Tienes la costumbre de lavar el pollo crudo antes de meterlo a la sartén? ¡Alto ahí! Aunque parezca una medida higiénica, esta práctica puede ser más peligrosa de lo que imaginas.
Según la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, lavar el pollo no elimina bacterias, pero sí puede esparcirlas por toda tu cocina. Este fenómeno se llama contaminación cruzada y ocurre cuando las salpicaduras llegan al fregadero, utensilios, trapos, tablas o incluso a otros alimentos.
GUIÓN: ALEJANDRA DOMÍNGUEZ
VOZ EN OFF: ALEJANDRA DOMÍNGUEZ
EDICIÓN: ALÍ GARCÍA