Un traumatismo craneal cerrado ocurre cuando una persona recibe un golpe fuerte en la cabeza al impactarse contra un objeto, sin que este penetre el cráneo.
Un traumatismo craneal abierto o penetrante sucede cuando un objeto rompe el cráneo e ingresa al cerebro. Este tipo de lesión suele presentarse en accidentes a alta velocidad, como cuando una persona sale proyectada a través del parabrisas en un choque automovilístico, o en casos de heridas por arma de fuego en la cabeza.
Primeros auxilios ante un traumatismo craneal
- Revise las vías respiratorias, la respiración y la circulación de la persona. Si es necesario, inicie respiración boca a boca y RCP.
- Si la respiración y el pulso son normales, pero la persona está inconsciente, trátela como si tuviera una lesión en la columna. Estabilice la cabeza y el cuello colocando sus manos a ambos lados de la cabeza, manteniéndola alineada con la columna y evitando cualquier movimiento hasta que llegue la ayuda médica.
- Detenga cualquier sangrado presionando firmemente con un paño limpio sobre la herida, salvo que sospeche una fractura de cráneo. Si la sangre empapa la tela, no la retire; coloque otra encima.
- Si sospecha fractura craneal, no aplique presión directa ni retire objetos o residuos de la herida. Cubra la zona con una gasa estéril.
- Si la persona vomita o presenta náuseas, gire suavemente su cabeza, cuello y cuerpo hacia un lado como una sola unidad, manteniendo la estabilización para evitar asfixia y proteger la columna.
- En niños, el vómito puede presentarse después de un golpe en la cabeza; aun así, es recomendable consultar a un profesional de salud.
- Aplique compresas de hielo en las zonas inflamadas, siempre envueltas en una toalla para evitar el contacto directo con la piel.