Groenlandia, la isla más grande del mundo, se ha convertido en el centro de una disputa geopolítica que involucra a Estados Unidos, Dinamarca y la Unión Europea. Aunque su población es pequeña, su importancia estratégica es enorme.
Su posición en el Ártico la convierte en un punto clave para el control de rutas marítimas y aéreas. El deshielo abre nuevas vías comerciales y militares, lo que despierta el interés de Washington y preocupa a Europa.
Empleada escolar es acusada de agredir a un niño con autismo en Estados Unidos