Si te gustan las bebidas burbujeantes y con carácter, la cerveza de jengibre es una gran opción para preparar en casa. No necesitas ser experto, solo un poco de paciencia y ganas de experimentar.
Todo comienza con el iniciador: mezcla jengibre rallado, azúcar y agua, y déjalo reposar hasta que empiecen a aparecer burbujas, señal de que la fermentación ya arrancó. Después, cuela esa mezcla y agrégale más jengibre fresco, jugo de limón y agua para potenciar el sabor.
Llega el momento divertido: embotella en envases herméticos y deja reposar unos días a temperatura ambiente para que se gasifique. Ojo, abre las botellas a diario para liberar presión. Cuando esté bien burbujeante, métela al refri para frenar la fermentación… ¡y listo! Refrescante, casera y llena de sabor.