La confirmación de la presencia de Sporothrix brasiliensis en Uruguay representa un giro relevante en la epidemiología de la esporotricosis en el país. Esta variante del hongo es considerablemente más agresiva y transmisible que el tradicional Sporothrix schenckii, conocido como el “hongo del jardinero”.
A diferencia de la cepa clásica, que suele adquirirse por contacto con tierra, espinas o vegetales en descomposición, el brasiliensis se propaga principalmente a través de mordeduras, arañazos o el contacto directo con secreciones de gatos infectados. Los felinos afectados desarrollan lesiones cutáneas severas, ulceradas y de difícil cicatrización, lo que aumenta el riesgo de transmisión a otros animales y a humanos.
Especialistas advierten que este cambio implica nuevos desafíos sanitarios, ya que la vía de contagio deja de estar asociada exclusivamente a actividades rurales o de jardinería y pasa a involucrar la convivencia urbana con mascotas.
Ante este escenario, resulta fundamental conocer los síntomas iniciales en personas y animales, aplicar medidas de prevención —como evitar manipular gatos con lesiones visibles sin protección— y acudir de inmediato a servicios veterinarios o médicos ante cualquier sospecha. La detección temprana y el tratamiento oportuno son claves para contener la propagación de esta variante más virulenta.