¿Por qué sentimos miedo cuando todo queda en penumbras? La psicología revela que este temor no es casual: viene desde la época de las cavernas y está grabado en nuestra evolución.
Nuestros ancestros dependían de la visión diurna para sobrevivir. En la noche quedaban vulnerables frente a depredadores nocturnos. Quienes sentían ansiedad en la oscuridad buscaban refugio, permanecían cerca del fuego y se mantenían alertas. Esa conducta aumentaba sus probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Con el tiempo, el miedo a la oscuridad se convirtió en un rasgo adaptativo heredado.
Estudios científicos confirman que esta predisposición persiste porque fue clave para la supervivencia. Aunque hoy no enfrentamos depredadores, el cerebro mantiene esa respuesta biológica automática. Por eso, un apagón, un cuarto oscuro o caminar de noche puede generar ansiedad instintiva.
El miedo a la oscuridad no es debilidad, es herencia. Un recordatorio de que la evolución nos programó para sobrevivir en un mundo lleno de amenazas invisibles.