La policía esperó pacientemente a que cumpliera los 18 años para organizarle una fiesta sorpresa. Mientras era menor de edad, las autoridades no podían arrestarlo formalmente por sus delitos. Pero en cuanto llegó su cumpleaños número 18, los oficiales aparecieron con pastel, velas… y esposas.
Entre risas y burlas, lo felicitaron y al mismo tiempo lo detuvieron, llevándolo directo a la cárcel. El caso rápidamente se volvió viral en redes sociales, donde muchos lo calificaron como ‘la fiesta más inesperada de su vida’.
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