La leyenda del tlacuache es uno de los relatos más antiguos de la tradición náhuatl y explica el origen del fuego para la humanidad. Según la historia, en los primeros tiempos las personas no conocían el fuego, comían crudo y padecían el frío extremo de la sierra. La vida era dura y la noche, interminable.
Todo cambió cuando el fuego cayó desde una estrella a la Tierra. Sin embargo, fue capturado por los quinamentin, gigantes de la montaña, quienes lo protegieron como un tesoro sagrado. Para evitar que los humanos lo obtuvieran, organizaron un ejército encabezado por el tigre. Varios intentos por recuperarlo fracasaron, dejando muertos entre los pobladores.
Ante la desesperación, animales como el venado y el armadillo buscaron una solución, pero fue el tlacuache, símbolo de la astucia y la inteligencia, quien asumió la misión. Con paciencia, engañó a los guardianes y, tras siete días, logró robar una brasa. Aunque fue brutalmente atacado por el tigre, protegió el fuego en su marsupia y lo entregó a la gente.
Gracias a este acto, el tlacuache fue nombrado héroe de la humanidad. Su cola sin pelo recuerda hasta hoy que la inteligencia puede vencer a la fuerza