El circo, ese espacio de magia y asombro, tiene una historia que se remonta a miles de años atrás.
La palabra circo proviene del latín circus, que significa ‘círculo’. En la Antigua Roma, los circos eran enormes construcciones ovaladas con arena central y gradas, donde se realizaban carreras de caballos, espectáculos de gladiadores y demostraciones públicas.
Tras la caída del Imperio, las tradiciones de entretenimiento viajaron por Europa. En el siglo XVIII, el británico Philip Astley organizó espectáculos ecuestres en Londres, añadiendo acrobacias y malabares. Así nació el circo moderno: itinerante, con carpas y números variados.
Durante el siglo XIX, el circo se expandió por todo el mundo, incorporando payasos, ilusionistas y animales entrenados. Se convirtió en un símbolo de diversión familiar y en un escaparate de talentos extraordinarios.
Con más de dos mil años de historia, el circo sigue siendo el mayor espectáculo del mundo.