En redes sociales se volvió viral la historia de Max, un pequeño futbolista que rompió en llanto tras recibir insultos por su origen y situación migratoria durante un partido.
El contrincante, otro portero, lo molestó diciéndole que era un inmigrante ilegal y que el presidente de Estados Unidos lo atraparía para mandarlo de vuelta. Max, entre lágrimas, le contó a su madre lo sucedido, asegurando que esas palabras lo hicieron sentir muy triste.
Su madre, Mtee Te, conocida por compartir contenido sobre la pasión futbolística de su hijo, publicó el video en el que Max explica lo ocurrido. La reacción fue inmediata: miles de usuarios expresaron indignación y apoyo, condenando los insultos discriminatorios.
Max no solo es un niño que ama el fútbol, también es creador de contenido con más de 44 mil suscriptores en YouTube y más de 12 millones de visualizaciones. Su esfuerzo y dedicación en torneos y títulos lo han convertido en un referente para otros niños apasionados por el deporte.
Lo ocurrido con Max nos recuerda que el deporte debe ser un espacio de respeto y unión, no de discriminación. Las palabras hieren, pero la pasión y el talento de este pequeño futbolista siguen brillando más allá de los insultos.