La cafeína tiene un ligero efecto diurético, por lo que se recomienda consumirla con moderación y mantener una buena hidratación.
Es muy común acompañar el café con “un panecito” o una rebanada de pastel; sin embargo, si estás siguiendo un régimen alimenticio, puedes transformar ese momento sagrado en una experiencia igual de deliciosa, pero más nutritiva, explorando nuevos sabores y texturas.
- Sustituye las harinas refinadas presentes en galletas y panes industriales por opciones más saludables, como pan de masa madre o pan de avena.
- Acompaña tu café con frutos secos como arándanos, nueces, cacao, almendras o semillas de girasol. Son bajos en agua y ricos en grasas saludables, proteínas y fibra.
- El queso derretido en café caliente es una combinación legendaria en diversas culturas; puedes probar con mozzarella o queso Maroilles para una experiencia distinta.