El Sáhara es conocido por ser uno de los terrenos más hostiles que hay en el planeta Tierra. De acuerdo con datos científicos, es el desierto cálido más grande del mundo, y el tercero con mayor tamaño después de la Antártida y el Ártico, pues este lugar ubicado en el continente africano tiene un extensión cercana a los 9 millones 400 mil kilómetros cuadrados.
En este lugar donde la lluvia es escasa, el suelo puede alcanzar hasta 70 grados de temperatura, provocando que los intentos de vida desaparezcan por las condiciones climatológicas. Sin embargo, los científicos descubrieron una manera de reverdecer ciertas zonas del lugar.
Árboles y abejas murieron al intentar traer vida al Sáhara
A lo largo de los años, los científicos intentaron traer vida al desierto del Sáhara. Uno de ellos fue la introducción de abejas para que con la polinización volviera a haber campos verdes. Sin embargo, la cera de reblandecía y la miel se licuaba, pues el hogar de estos insectos debe mantener una temperatura interna de 35 grados.

Asimismo, los árboles fueron otra alternativa; sin embargo, el suelo duro y la rápida evaporación del agua volvieron imposible esta tarea.
¿Cuál fue la solución para revertir los 70 grados de temperatura del suelo en el Sáhara?
El agua de lluvia se evapora sin siquiera traspasar el suelo en el desierto del Sáhara, por lo que los científicos buscaron una solución basada en física básica. Se realizaron excavaciones semicirculares, similares a las medias lunas, para poder realizar una captación de agua más efectiva, donde la temperatura puede ser de 15 grados o menores.
Gracias a esto, diferentes zonas del lugar se han vuelto verdes, permitiendo la plantación de pastizales, suelo blando para la proliferación de árboles, presencia de insectos y aves que ayudan a esparcir semillas. A este proyecto se le conoce como "Sáhara Verde".
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