Lo que parecía una rutina inofensiva terminó en una pesadilla. La influencer Vivian Nosovitsky perdió la visión de su ojo derecho tras contraer queratitis por Acanthamoeba, una infección causada por un parásito relacionado con malos hábitos de higiene al usar lentes de contacto. Su caso se viralizó luego de describir el dolor como “tener vidrios y cuchillos cortando el ojo”. Y sí, suena brutal porque lo es.
Especialistas advierten que lavar los lentes con agua de la llave puede provocar infecciones graves e incluso ceguera permanente. Aunque el agua potable parezca limpia, no es estéril y contiene microorganismos invisibles capaces de adherirse al lente y llegar directamente a la córnea.
Uno de los mayores riesgos es la Acanthamoeba, una ameba presente en agua corriente, albercas y jacuzzis, capaz de destruir tejido ocular. Además, el contacto con agua puede deformar los lentes blandos, alterar su estructura y facilitar infecciones bacterianas o úlceras corneales.
Para evitar daños irreversibles, oftalmólogos recomiendan usar únicamente soluciones especiales para limpiar y almacenar los lentes. También es indispensable retirarlos antes de bañarse, nadar o entrar a jacuzzis.
A veces, un descuido de segundos puede apagar la luz de un ojo para siempre.