Expertos señalan que detrás de la fatiga crónica pueden estar el estrés prolongado, una alimentación deficiente y hasta desequilibrios hormonales.
El estrés eleva los niveles de cortisol, lo que altera el descanso y la energía. La mala alimentación, con deficiencias de hierro o vitaminas, impide que el cuerpo se recupere. Y los desequilibrios hormonales, como problemas de tiroides, afectan directamente la vitalidad.
El cansancio constante reduce la concentración, la memoria y la productividad. Además, puede ser señal de que tu cuerpo necesita atención médica para evitar complicaciones a largo plazo.
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