La llamada teoría de los 5 años plantea una idea tan simple como honesta: en un lapso de cinco años, muchas personas que hoy forman parte de tu rutina pueden dejar de estarlo. No por peleas ni traiciones, sino por algo más silencioso y común: la vida moviéndose. Cambian los trabajos, las ciudades, los intereses, las prioridades… y con eso, también los vínculos.
Este enfoque invita a entender que es natural que relaciones con colegas, vecinos o conocidos se diluyan con el tiempo. Aceptarlo puede tener un efecto liberador, pues reduce la presión de querer agradar a todos y evita el desgaste emocional que genera sostener vínculos que ya no fluyen.
Más que una despedida, la teoría propone una pausa consciente: priorizar tu bienestar, valorar las relaciones que sí aportan y construir una vida auténtica. Algunas personas llegan para quedarse; otras, para acompañarte solo en una etapa. Y ambas cumplen un propósito.