La convivencia en un entorno comunitario puede volverse compleja cuando la negligencia de un vecino afecta la propiedad ajena. Si una persona causa daños —ya sea de manera intencional o por omisión, como la falta de mantenimiento— existe el derecho de presentar una denuncia por daños y perjuicios.
Este tipo de afectaciones puede incluir daños a vehículos, fachadas, bardas, jardines u otras áreas del inmueble. Legalmente, se considera daño el deterioro o destrucción de una propiedad ajena. Cuando el origen del problema es el descuido o la falta de mantenimiento, se configura un daño culposo, el cual también genera responsabilidad legal y obliga a la reparación del daño o al pago correspondiente.
La omisión de mantenimiento constituye una conducta negligente y contraria a derecho, por lo que el vecino responsable debe responder por los perjuicios ocasionados.
Para respaldar la reclamación, se recomienda documentar los daños mediante fotografías y videos y, de ser posible, contar con un peritaje técnico que acredite que el origen del daño proviene del inmueble vecino. Asimismo, es conveniente enviar una carta notarial o un escrito formal solicitando la reparación, con el fin de dejar constancia de la omisión.
Si el diálogo directo no resuelve el conflicto vecinal, el siguiente paso es acudir a la junta de propietarios o a la administración de la comunidad. En caso de que estas vías no den resultado, entonces puede considerarse la presentación formal de una denuncia ante la Fiscalía General Estatal o Autoridades Municipal