Esta tendencia describe a quienes deciden no tener descendencia para enfocarse en su estabilidad económica, crecimiento profesional y libertad, mientras destinan tiempo y recursos a viajar y consentir a sus animales de compañía.
El modelo ha cobrado fuerza, especialmente entre millennials y centennials. En México, datos del INEGI muestran una disminución constante en la natalidad, mientras que diversas encuestas revelan que más de la mitad de las personas considera a perros y gatos como un integrante más de la familia.
Para muchos, las mascotas ya no solo son compañía, sino parte fundamental de un nuevo concepto de familia.
¿Cómo detectan los perros a una “mala persona”?