Todo comienza cuando una masa de aire húmedo y cálido se ve obligada a ascender por una cordillera. En la ladera de barlovento, el aire se enfría, se condensa y provoca lluvias orográficas. Pero al descender por la ladera de sotavento, el aire ya seco se comprime y se calienta rápidamente, generando un viento cálido y seco.
El Föhn es típico de los Alpes, pero fenómenos similares existen en otras regiones:
- El Chinook en Norteamérica.
- El Zonda en los Andes argentinos.
Todos comparten el mismo efecto: calor repentino y sequedad extrema.
Estos vientos pueden elevar la temperatura en cuestión de horas, secar el ambiente y afectar la agricultura, la salud y hasta la sensación térmica de las poblaciones.
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