El rescate de una tortuga laúd, registrado el 17 de marzo de 2026, movilizó a cerca de 50 personas en una intensa jornada que combinó esfuerzo y coordinación.
Debido a su peso, cercano a los 300 kilos, los rescatistas utilizaron cuerdas, un patín de madera y una hamaca improvisada para trasladarla con cuidado hasta un remolque.
El ejemplar fue llevado a Playa Ventanilla, donde especialistas del campamento tortuguero la hidrataron y evaluaron su estado de salud. Aunque se presume que salió a desovar, el agotamiento la obligó a regresar al mar, donde finalmente retomó su camino natural.