Recientemente se viralizaron imágenes de un macaco japonés llamado “Punch” interactuando con una hembra llamada Aiko. En redes sociales, muchos internautas interpretaron la escena como un “nuevo romance”; sin embargo, este comportamiento forma parte de sus interacciones sociales habituales en cautiverio.
En los videos, Aiko parece mostrar una actitud cariñosa que ha sido percibida como romántica, aunque en realidad responde a dinámicas sociales propias de la especie.
Los macacos japoneses, como Punch y Aiko, no forman parejas monógamas. Su organización social se estructura en tropas regidas por una estricta jerarquía matrilineal, donde los vínculos y comportamientos tienen funciones sociales más que románticas.