El Salar de Uyuni se ha convertido en uno de los destinos más fotografiados del planeta, y no es casualidad. Durante la temporada de lluvias, una delgada capa de agua cubre la superficie y crea el famoso “efecto espejo”, donde el cielo se refleja con una nitidez casi irreal. El resultado: paisajes que parecen sacados de otro mundo.
Se localiza en el suroeste de Bolivia, en pleno Altiplano andino. Es el desierto de sal continuo más grande y más alto del mundo, con una extensión de 10,582 km² y a 3,656 metros sobre el nivel del mar.
La mejor época para visitarlo depende de lo que busques. En temporada de lluvias (aproximadamente de diciembre a marzo) puedes presenciar el efecto espejo, aunque el clima es impredecible y no hay garantía de verlo todos los días. Por eso, lo ideal es viajar con guías locales experimentados que conozcan bien las condiciones del salar.
En temporada seca (de abril a noviembre), el paisaje cambia por completo: emerge la inmensidad blanca con sus característicos polígonos de sal perfectamente definidos. Es más fácil recorrer amplias zonas y acceder a otros atractivos cercanos. Durante el invierno austral los días suelen ser soleados, pero las noches pueden descender bajo cero. En verano austral, las temperaturas son un poco más templadas, aunque el frío nocturno sigue siendo intenso.