Algunos de sus síntomas más comunes son la falta de energía, desinterés por actividades que antes disfrutabas, cambios en el sueño o el apetito, dificultad para concentrarte, irritabilidad y sensación de vacío o desesperanza. También pueden aparecer dolores físicos sin causa aparente y aislamiento social. Reconocer estas señales a tiempo es clave para buscar apoyo profesional y recordar que pedir ayuda no es una debilidad, sino un paso valiente hacia el bienestar.
Día Mundial de la Lucha contra la Depresión