El arte sonoro ha tomado relevancia en los últimos años en México, al interconectar diversas disciplinas y ramas de estudio que exploran nuevas formas de percibir el sonido.
A través de electrodos, es posible convertir la energía de partículas vivas en señales sonoras; una vez captadas, estas pasan por un proceso de postproducción en el que se ajustan las frecuencias para que los sintetizadores generen música, creando composiciones a partir de la actividad biológica.
La usuaria Madis Agromusic, en redes sociales, comparte cómo suena el pulque y explica de qué manera la biodiversidad interactúa con la energía para producir sonidos, mostrando una innovadora forma de escuchar los procesos vivos de la naturaleza.