Según el informe, Garnier lanzó una pelota al menor, lo pateó y le arrojó objetos. El propio acusado declaró: ‘Perdí el control… No soy un criminal’, intentando justificar su conducta.
Un juez del condado de Palm Beach County le impuso una fianza de 7.500 dólares y le prohibió todo contacto con la víctima. El caso ha encendido el debate sobre la seguridad de los niños en entornos terapéuticos.
Más allá de la sanción, este hecho recuerda la importancia de garantizar espacios seguros para personas con necesidades especiales. La confianza depositada en profesionales debe estar acompañada de vigilancia y responsabilidad.
Playas aptas para nadar en Semana Santa: ¿dónde puedes chapotear sin miedo?