Si eres de los que no se anima a salir a correr o ir al gimnasio, existe un truco o un life hack que tu cuerpo ya sabe hacer de forma natural: llorar. Aunque no sustituye al ejercicio físico, el llanto emocional tiene beneficios biológicos que se asemejan a los que se producen después de una sesión intensa de cardio.
Cuando lloras por emociones, el cuerpo libera endorfinas y oxitocina, sustancias conocidas como los analgésicos naturales del organismo. Estas ayudan a disminuir el dolor físico y emocional, además de generar una sensación de alivio y tranquilidad. Por eso, después de un “buen llanto”, muchas personas dicen sentirse más ligeras o en paz.
¿Por qué llorar reduce el estrés?
Las lágrimas emocionales contienen mayores niveles de manganeso y prolactina, hormona relacionada con el estrés. Al llorar, el cuerpo libera parte de estas sustancias acumuladas.
Este proceso funciona como un “detox”, que deshecha toda la carga emocional. Además, el llanto profundo altera el patrón respiratorio y, tras los espasmos iniciales, el organismo entra en una fase de relajación similar al enfriamiento posterior al ejercicio.
¿Llorar tiene efectos físicos similares al cardio?
Después de llorar intensamente, el ritmo cardíaco y la presión arterial tienden a disminuir. Ese estado de relajación puede generar cansancio, algo comparable a la fatiga posterior a una rutina de ejercicio.
Muchas personas incluso después de llorar duermen mejor, debido a ese descenso natural en la activación del sistema nervioso.
Sin embargo, es MUY IMPORTANTE que, si bien, llorar puede ser una válvula de escape saludable, si se vuelve constante o es la única forma de afrontar emociones, es recomendable buscar orientación profesional.
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