El 3 de febrero la Iglesia Católica celebra a San Blas, obispo y mártir del siglo IV, recordado por su fe y por los milagros que lo convirtieron en protector de las enfermedades de la garganta.
San Blas nació en Armenia y fue médico antes de convertirse en obispo de Sebaste. Vivió como ermitaño en las montañas, donde se decía que incluso los animales acudían a él para recibir cuidado. Su milagro más famoso ocurrió cuando salvó a un niño que se ahogaba con una espina en la garganta, lo que lo convirtió en intercesor contra males respiratorios.
En México, la devoción a San Blas se mantiene viva en comunidades del centro y sur del país. Cada 3 de febrero se realizan misas y procesiones, y los fieles acuden a la tradicional bendición de gargantas, pidiendo protección contra enfermedades respiratorias y males de la voz.
San Blas es considerado patrono de:
- Personas con problemas de garganta y respiración.
- Médicos y cantantes, que buscan su intercesión para mantener la salud de la voz.
- Comunidades pesqueras y costeras, donde también se le invoca como protector.
San Blas nos recuerda que la fe y la tradición se entrelazan con la salud y la esperanza. Cada 3 de febrero, su figura sigue siendo símbolo de protección y confianza en México y el mundo.