El distintivo Blue Flag es uno de los reconocimientos ambientales más importantes a nivel internacional para playas, marinas y embarcaciones turísticas sostenibles. Su otorgamiento no es permanente: se concede por temporada, lo que obliga a los destinos certificados a refrendarlo cada año, garantizando así el cumplimiento constante de estándares ambientales y de seguridad.
Los resultados de la evaluación y refrendo son de conocimiento público a nivel nacional e internacional, y se difunden entre los principales operadores turísticos del mundo, convirtiéndose en un sello de confianza para viajeros que priorizan calidad, seguridad y sostenibilidad.
Blue Flag reconoce a los destinos costeros que alcanzan la excelencia en cuatro ejes fundamentales: calidad del agua, gestión y manejo ambiental, seguridad e infraestructura, así como educación e información ambiental. Estos criterios aseguran que las playas certificadas ofrezcan condiciones óptimas tanto para el ecosistema como para los visitantes.
En México, actualmente cinco playas cuentan con esta certificación internacional: Chahué, en Santa María de Huatulco, Oaxaca; Chileno, en Los Cabos, Baja California Sur; Delfines, en Benito Juárez (Cancún), Quintana Roo; El Palmar, en Zihuatanejo de Azueta, Guerrero; y Nuevo Vallarta Norte, en Bahía de Banderas, Nayarit.
La misión de Blue Flag es clara: promover el desarrollo sostenible de los ambientes costeros, impulsando criterios elevados en calidad del agua, gestión ambiental y educación para la sostenibilidad. Para lograrlo, fomenta la colaboración entre autoridades, sociedad civil, usuarios y prestadores de servicios turísticos, consolidándose como una etiqueta ambiental de prestigio mundial.