Este peculiar mamífero, conocido como tatú negro o mulita, apareció entre la vegetación de la capital morelense. Es el armadillo de nueve bandas, con su nombre científico Dasypus novemcinctus, una especie nativa de México que no solo es adorable: también es clave para el ecosistema.
Se alimenta de insectos y, al excavar madrigueras, ayuda a oxigenar el suelo. Su avistamiento es señal de que aún hay vida silvestre entre nosotros.