Este anfibio es famoso a nivel mundial por su increíble capacidad de regenerar extremidades, órganos como el corazón e incluso partes del cerebro, todo sin dejar cicatrices. Una habilidad que parece sacada de la ciencia ficción.
Su “superpoder” se debe a la neotenia, una condición que le permite conservar rasgos juveniles durante toda su vida, como sus características branquias externas. Además, el ajolote es endémico de Xochimilco, lo que lo convierte en una especie única y profundamente ligada a la historia del país.
En la cultura mexica, está asociado al dios Xólotl, quien se transformó en ajolote para escapar del sacrificio. Por si fuera poco, posee uno de los genomas más grandes del mundo, hasta diez veces mayor que el humano, lo que lo vuelve clave para la ciencia y la medicina regenerativa.
Sin duda, el ajolote es un tesoro natural, cultural y científico que representa con orgullo a México.
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