El estrés suele estar ligado a situaciones concretas y desaparece al resolverse el problema. La ansiedad, en cambio, persiste incluso sin un motivo aparente: genera tensión constante, dificultad para relajarse y una sensación de alerta permanente.
Entre los síntomas más comunes de la ansiedad están:
- Problemas de sueño.
- Falta de concentración.
- Cansancio mental continuo.
Reconocer estas señales permite buscar ayuda profesional a tiempo. Los especialistas insisten en que la ansiedad no siempre se manifiesta con crisis visibles. Por eso, es fundamental diferenciarla del estrés y atenderla con acompañamiento psicológico.
Identificar la ansiedad a tiempo puede marcar la diferencia entre vivir con tensión constante o recuperar el equilibrio emocional.
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