La misión Artemis II nos ha permitido conocer más sobre la humanidad y nuestro planeta. Las imágenes, tomadas desde más de 40,000 millas de distancia —la mayor lejanía alcanzada por humanos en el espacio profundo—, ofrecen una perspectiva única de la Tierra y la Luna.
La tripulación superó la marca establecida por el Apolo 13 al viajar a más de 40,000 millas de distancia, capturando registros visuales que evidencian cambios significativos en el planeta. Entre ellos, se observa un retroceso drástico de los glaciares y del casquete polar sur, fotografiado por primera vez en su totalidad en 1972. También se documenta la reducción de cuerpos de agua dulce, como el Lago de Chapala en México, así como un notable aumento de la urbanización y la deforestación.
La ciencia detrás de estas misiones confirma que entre 2024 y 2026 se han alcanzado las concentraciones más altas de dióxido de carbono en los últimos dos millones de años, lo que refuerza la urgencia de atender la crisis climática.
Además, los astronautas capturaron imágenes de alta resolución de formaciones lunares en el lado oculto de la Luna, nunca antes vistas con tal nivel de detalle, utilizando cámaras Nikon y iPhone adaptados para uso espacial.
La NASA ha señalado que los datos obtenidos sientan las bases para el regreso a la superficie lunar con Artemis III, proyectada para finales de la década, y el desarrollo de Artemis IV, que continuará la exploración lunar sostenida del satélite natural.