Aunque parece algo menor, puede causar molestias y hasta pequeñas grietas.
Las principales causas son:
- Clima frío, que reseca la piel.
- Exposición al polvo y al viento, que irritan la superficie.
- Falta de hidratación, cuando no se bebe suficiente agua.
- Hábitos como lamerse los labios, que en realidad empeoran la resequedad.
Los especialistas recomiendan:
- Usar bálsamos labiales con ingredientes humectantes como manteca de karité o cera de abeja.
- Evitar productos con fragancias o alcohol, que resecan aún más.
- Mantenerse hidratado, bebiendo agua durante el día.
- Proteger los labios con bloqueador solar, especialmente en exteriores.
Cuidar los labios no es solo estética: mantenerlos hidratados previene dolor, grietas y posibles infecciones.
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