El incidente ocurrió en noviembre de 2025. Siete estudiantes de secundaria intentaron asfixiar a un niño y luego lo arrojaron al mar. El menor logró sobrevivir sin lesiones físicas, aunque tuvo que luchar en el agua para salvarse.
Los agresores, todos menores de 14 años, no enfrentan responsabilidad penal. La policía los derivó a un centro de orientación infantil, mientras que la junta educativa de Osaka investiga el caso como un acoso grave.
El video ha reabierto el debate sobre el bullying en Japón y la necesidad de reforzar medidas de prevención en las escuelas. La sociedad exige respuestas y acciones concretas para evitar que episodios tan violentos se repitan.
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