Especialistas señalan que consumirlas todos los días aporta:
- Vitaminas A, C y K.
- Minerales como hierro y calcio.
- Fibra que mejora la digestión.
Además, ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y a prevenir enfermedades crónicas.
Su alto contenido de antioxidantes combate el envejecimiento celular y reduce el riesgo de padecimientos cardiovasculares. Incluso, su consumo regular mejora la energía y el estado de ánimo.
Integrarlas en tu dieta es sencillo: ensaladas, licuados verdes, guarniciones o sopas. Lo importante es que estén presentes todos los días.
Las verduras verdes son mucho más que un acompañamiento: son un escudo natural para tu cuerpo. Cada bocado es una inversión en tu bienestar.
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