El fenómeno fue registrado el 22 de febrero y muestra cómo la tierra se desplaza poco a poco, debilitando las estructuras y amenazando con un colapso total del poblado. Expertos advierten que el riesgo podría prolongarse durante meses o incluso años.
Las viviendas y caminos cercanos presentan grietas y deformaciones, mientras las autoridades locales evalúan medidas de prevención y posibles evacuaciones. La prioridad es proteger a las familias que habitan en la zona.
El caso ha generado preocupación nacional, pues refleja la vulnerabilidad de muchas comunidades rurales frente a fenómenos geológicos. La población vive con incertidumbre, esperando soluciones que garanticen su seguridad.
Colapso de carretera en Laak, Davao de Oro, Filipinas