El recirculador limita la entrada de aire fresco y mantiene el mismo aire dentro del vehículo. Esto provoca que el oxígeno se reduzca y el ambiente se vuelva más pesado.
Las consecuencias son claras:
- Cansancio y somnolencia.
- Disminución de la concentración.
- Mayor riesgo de accidentes en viajes largos.
Además, el aire sin renovar puede aumentar la humedad, favorecer malos olores y hasta la acumulación de bacterias dentro del auto.
Los expertos recomiendan usar el recirculador solo en momentos específicos, como al pasar por zonas contaminadas o túneles. En trayectos largos, lo mejor es permitir la entrada de aire fresco para mantenerte alerta.
El recirculador puede ser útil, pero su uso prolongado es un riesgo silencioso. Recuerda: conducir seguro también significa respirar mejor.
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