Durante el gobierno del emperador Claudio II, se prohibió el matrimonio entre jóvenes, pues se creía que los solteros eran mejores soldados. Un sacerdote llamado Valentín desafió la orden y comenzó a celebrar matrimonios en secreto. Su rebeldía le costó la vida: fue arrestado y ejecutado el 14 de febrero del año 270.
Con el tiempo, la Iglesia lo reconoció como mártir y su nombre quedó ligado al amor y la unión. La fecha se convirtió en una conmemoración religiosa, que más tarde se mezcló con antiguos ritos paganos de fertilidad.
Fue en la Edad Media cuando escritores como Geoffrey Chaucer asociaron el 14 de febrero con el amor romántico. Ya en el siglo XIX, las tarjetas y regalos populares en Inglaterra y Estados Unidos consolidaron la tradición que hoy conocemos.
San Valentín nació como símbolo de resistencia y fe, y con el tiempo se transformó en la celebración universal del amor.
Pizza en forma de corazón, opción creativa para celebrar el 14 de febrero