Cuando las temperaturas bajan a 4 °C o menos, estos reptiles de sangre fría entran en un estado de inmovilidad, pierden control muscular y pueden desplomarse desde las ramas, pareciendo que lluevan iguanas por la ola de frío.
Especialistas aclararon un punto clave: no están muertas. Al subir la temperatura, las iguanas “despiertan” y continúan su vida normal como si nada hubiera pasado.
Aunque el fenómeno genera alarma entre residentes y turistas, no representa un riesgo sanitario. Eso sí, es una muestra clara de cómo los eventos climáticos extremos impactan directamente a la fauna local y se vuelven tendencia en redes sociales.
El frío extremo del planeta