Con entusiasmo, creatividad y una actitud contagiosa, Ivan dirige cada sesión como si fuera un espectáculo. Sus gestos, energía y motivación hacen que los alumnos se entreguen al máximo en cada brazada.
Los jóvenes nadadores no solo mejoran su técnica, también encuentran en él un ejemplo de disciplina y alegría. Su manera de enseñar convierte el entrenamiento en una experiencia divertida y memorable.
El caso de Ivan Matyushov demuestra que la vocación puede transformar cualquier rutina en inspiración. Su estilo recuerda que el deporte no solo forma atletas, también personas motivadas y resilientes.
Hasta 3°C y fuertes vientos en la sierra norte de Oaxaca